Hoy quiero hablar nuevamente del aprendizaje, pero no directamente de el, llámese a este, proceso en el cual el estudiante construye activamente nuevas ideas, proceso mental, proceso cognitivo o cualquiera de las definiciones que pueda tener este.
Es un proceso natural, que si bien, se esta dando en todo momento, obviamente se recepcionará de mejor manera si este se incorpora al humano en un ambiente descontaminado y optimo.
Cuando digo ambiente descontaminado y óptimo me refiero a que las condiciones estén dentro un contexto disciplinario, haciendo alusión a mi propia definición de disciplina, expuesta en el comentario anterior. Así el aprendizaje será significativo para las personas, ya sean estos hombres, mujeres niños o ancianos.
Pero este ambiente adecuado no se da siempre, sobre todo, no se da en la sala de clases, ya que como he expuesto anteriormente, hay y habrán una serie de distractores que promoverán la indisciplina.
Promover un ambiente adecuado no será una tarea fácil, pero se puede lograr con algunas cosas, como por ejemplo, atender al instante esos pequeños problemitas que suelen aparecer entre compañeros o compañeras que podrían agravarse y ser un factor de distracción o de problemas a futuro, incentivar el compañerismo, tratar de tener en gran mayoría materiales suficientes para llevar una clase sin interrupciones, proponiendo ideas y aceptando criticas de parte de los alumnos, manteniendo una sala de clases limpia y ventilada y por que no; decorada por los propios alumnos de manera que no la sientan ajena y se sientan cómodos.
Estas solo son algunas maneras o formas de mantener un ambiente adecuado para el aprendizaje en la sala de clases, pero debo decir, que también influirá en gran manera, el carácter del profesor, la creatividad e interés que tenga este en que sus clases sean amenas para sus alumnos y que en su pasada por el aula no sea un “profe mas” para ellos.
Un profesor que se sepa adecuar a la circunstancia en la que se encuentre.